Nazarenos De Jesucristo

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Nazarenos De Jesucristo

IV Sermón

Cristo hoy nos dice dos veces ¡Dios mío!, y pronuncia una palabra que encarnamos mucho en algún momento de nuestra vida: abandono. “¿Por qué me has abandonado?”.

Hemos escuchado con frecuencia este grito, esta línea que aparece en el evangelio nos recuerda no solamente las palabras de Cristo, nos recuerda y nos trae al presente las palabras del hombre.

Las palabras de Cristo son las palabras del hijo de Dios hecho hombre, son las palabras del hombre, de aquel con quien conversamos cada día, las palabras de aquel al que vemos sufrir cada día, pero también las palabras del hombre que tiene esperanza.

Esta palabra que hoy escuchamos se debe entender en el conjunto de la predicación de Cristo, no se puede pretender arrancar las palabras de la cruz y reflexionarlas al margen de lo que Jesús dijo toda su vida, no se puede.

El mensaje de Cristo llega a su máxima expresión en la cruz, pero no comienza en la cruz ni termina en la cruz, el mensaje de Cristo llega a su máxima expresión porque en la cruz se resume todo lo que Él nos enseñó: servir, escuchar, hablar con Dios, ser humilde, perdonar, ser hermano.

Solo Dios con su misericordia infinita nos puede devolver esa humanidad y sensibilidad que estamos perdiendo cuando nos alegramos por la desgracia de otros. La soberbia, la ira nos nubla el corazón. Veamos a Cristo en la cruz y contemplemos a la luz del amor, no del dolor.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la cruz para pagar con tu sacrificio la deuda de mis pecados, y abriste tus divinos labios para alcanzarme el perdón de la divina justicia: ten misericordia de todos los hombres que están agonizando y de mí cuando me halle en igual caso: y por los méritos de tu preciosísima Sangre derramada para mi salvación, dame un dolor tan intenso de mis pecados, que expire con él en el regazo de tu infinita misericordia.

Tres Gloria.
Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Prédica del Mons. Ricardo Rodríguez.