Nazarenos De Jesucristo
Del Evangelio según San Marcos (14, 20).
2 Estación
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle.
MeditaciónEmpieza la ejecución, es decir, el cumplimien-to de la sentencia. Cristo, condenado a muerte, debe cargar con la cruz como los otros dos con-denados que van a sufrir la misma pena: «Fue contado entre los pecadores» (Is 53,12). Cristo se acerca a la cruz con el cuerpo entero terrible-mente magullado y desgarrado, con la sangre que le baña el rostro, cayéndole de la cabeza coronada de espinas. Ecce Homo! (Jn 19, 5 ). En Él se encierra toda la verdad del Hijo del hom-bre predicha por los profetas, la verdad sobre el siervo de Yavé anunciada por Isaías: «Fue tras-pasado por nuestras iniquidades... y en sus lla-gas hemos sido curados» (Is 53,5). Está también presente en Él una cierta conse-cuencia, que nos deja asombrados, de lo que el hombre ha hecho con su Dios. Dice Pilato: «Ecce Homo» (Jn 19,5): «¡Mirad lo que habéis hecho de este hombre!» En esta afirmación parece oírse otra voz, como queriendo decir: «¡Mirad lo que habéis hecho en este hombre con vuestro Dios!» Resulta conmovedora la semejanza, la inter-ferencia de esta voz que escuchamos a través de la historia con lo que nos llega mediante el conocimiento de la fe. Ecce Homo! Jesús.
«el llamado Mesías» (Mt 27,17), carga la cruz so-bre sus espaldas (Jn 19,17). Ha empezado la ejecución.
Aclamaciones
.Perdón, Señor, perdón.
. Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria).