Entre los apóstoles más venerados está, asimismo, Juan, el más joven de todos. Era hijo de Zebedeo y Salomé y hermano de Santiago, también apóstol. Juan era una de las personas más cercanas a Jesús, tanto que el evangelio cuenta que, estando en la cruz, le encomendó a su madre, María. Juan fue una persona muy longeva. Se estableció en Éfeso y gozó de un gran respeto entre los primeros cristianos. Cuenta la tradición que en tiempos del emperador Domiciano, Juan, ya anciano, fue torturado en Roma, donde le introdujeron en un caldero de aceite hirviendo. Sin embargo, sobrevivió y fue desterrado a una isla del Egeo. Más tarde, consiguió regresar a éfeso, donde vivió sus últimos días. Juan es uno de los cuatro evangelistas. Su evangelio narra la vida de Jesús desde el bautismo hasta la resurrección y la posterior aparición a los discípulos. En muchas iglesias se puede contemplar lo que se conoce como tetramorfos, es decir, la representación de cuatro figuras que se corresponden con los cuatro evangelistas. Así, el hombre o el ángel se asocia a Mateo; el león, a Marcos; el toro, a Lucas y el águila, a Juan.
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