3. "Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre"
(Juan 19, 26-27)
La Virgen, al pie de la Cruz, sufriendo por ver a su Hijo así, es proclamada Madre de todos los hombres. El amor, y más el de una madre, busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. El Hijo y la Madre nos aman con un amor sin límites. María es, desde ese momento, madre de todos nosotros y nos quiere como quiso a su Hijo. Nunca nos abandona.